miércoles, 17 de septiembre de 2008

De los 100 años de la IMM

Estimados lectores y demás fieles. Me encuentro de nuevo tecleando desenfrenadamente para ofrecerles otro de mis esclarecedores relatos. Esta vez no estoy denunciando algún complot hacia la Patria como en muchas ocasiones, esta vez se trata de un festejo.

Se trata de la conmemoración de los 100 años de la administración capitalina, la IMM, desde donde este sencillo funcionario público brinda su granito de arena para el magnánimo proyecto encabezado por Nuestro Padre. Son 100 años de altibajos debido a que esta estuvo en manos de los más viles funcionarios públicos. Holgazanes buenos para nada que trataban a la gente cual bestias, los cuales eran comandados por los más corruptos e ignorantes dirigentes. Pero desde que Tabaré tomó las riendas del Estado, todas estas fechorías se terminaron. Los canallas fueron expulsados y procesados por la justicia y los funcionarios eficientes permanecimos merecidamente en nuestro puesto. Son 100 años de historia con la destacadísima actuación de mi amada División Catastro, que como saben, es donde trabajo enérgicamente desde hace décadas. Siempre hemos permanecido inmunes de toda la corrupción que acechó a la comuna durante quinquenios. Entrar no es para cualquiera, solo los más fuertes pueden llegar. De 50 que se inscriben solo quedan entre 1 y 5. La paga es poca pero el orgullo de permanecer a esta hermandad que es División Catastro vale el sacrificio. Los que pasan la prueba deben ser parte de un rito secreto de iniciación, que por supuesto no daré detalles de el mismo.
Pero el festejo no es solo para los que allí trabajamos día a día. También festejan los ciudadanos que disfrutan de la imponente transformación que sufrió la ciudad en este tiempo de Pax Tabárea. Era una ciudad pestilente, intransitable, peligrosa, ineficiente, toda una selva de cemento como se suele decir, pero Tabaré El Constructor, gracias a su brillante plan urbanístico, llevado a cabo por los trabajadores de la IMM, la ha transformado en una verdadera maravilla. Se ha transformado en una ciudad modelo. Es por esto que las asambleas populares que se reúnen en los diferentes barrios capitalinos propusieron cambiar el nombre de la ciudad a Tabarépolis, pero Nuestro Padre con la principesca humildad que lo caracteriza rechazó tal iniciativa. Como forma de expresar físicamente el puro amor paternal de Nuestro Padre para con Su pueblo es que Tabaré ordenó la inmediata realización de una torta de 500 kilogramos para regocijo del pueblo. Es deber del hombre llevar a cabo una orden como esta pero en estos asuntos culinarios nadie supera a María Auxiliadora, La Matriarca, experta cocinera que se cree ha sido la inventora de las más variadas exquisiteces típicas de nuestra nación, única conocedora de los secretos de las especias y elíxires mágicos, en cuyas manos quedará la preparación de la filistéica pieza de repostería. Cada una de las divisiones que componen el plantel de la IMM harán las pertinentes donaciones de ingedientes. División Catastro donará orgullosamente 161 huevos y 20 sacos de la más fina harina, recolectada en La Figurita gracias al esfuerzo de los vecinos que con tal de expresar su agradecimiento han pasado por las más duras privaciones. Luego de recolectados los ingredientes estos serán llevados hasta las cocinas del Palacio Imperial para que La Matriarca dirija a sus criados en la preparación y horneado del titánico pastel. Ya se preparan interminables procesiones desde cada rincón de la ciudad, cada uno marchando con su plato y cubierto en mano, chocándolos entre si creando un estruendo que se propagará a lo largo y ancho de la capital. Yo mismo me comprometo a ir caminando sobre mis rodillas hasta el Palacio Imperial con dos tajadas de la torta, una para Tabaré y otra para María Auxiliadora, y me tocaré mi flauta mientras desgustan ese gigantesco manjar.

Pero no todo es comilona pública, es aprovechando la presencia del pueblo que se llevará a cabo la ejemplificante ejecución pública de la infame Mabel Lolo, funcionaria de la IMM, quintacolumna que milita para los opositores y que ha sembrado la semilla del amotinamiento y la indisciplina en muchos de los funcionarios. El complot fue desenmascarado y luego de ser procesada por el pueblo y el pretor Korzeniak se la encontró culpable de alta traición y sedición, siendo estos delitos penados con la pena máxima.

Ahora debo cargar mi citroneta marrón para llevar las donaciones de División Catastro hasta las cocinas imperiales. Pero antes de despedirme quisiera desearle suerte a mi primo Germánico, un purista del derecho romano que cree que la Ley de las Doce Tablas fueron las mejores alguna vez redactadas, que se va en un par de días para las tierras bárbaras que me tocó visitar meses atrás. Espero que vuelva con vida y que al regresar experiemente, al igual que yo, la alegría de encontrarme en La Patria nuevamente.

Hasta el próximo relato.
Siempre fieles!

1 comentario:

Anónimo dijo...

el dulceleche es uruguasho y lo inventó maria aussiliadora en el prado