Queridos lectores, me encuentro de vuelta escribiendo otro revelador relato.
Lo que me llama a las letras esta vez es contarles sobre lo que va a significar el futuro fracaso y estrepitosa caída de una de las fiestas populares más vergonzosas y decadentes de los últimos años. Estoy hablando de la putrefacta "Noche de la Nostalgia". Esta fiesta brindada al populacho, fue impuesta años atrás por los miembros de las facciones sediciosas opositoras a Tabaré, con el fin de mantener a la chusma en un estado de ebriedad constante mediante inmisericordes ingestas de alcohol para ganarse su favor. Todo este manojo de excesos exaltados debido a la diabólica influencia de esa música de frenéticos ritmos, canciones basadas en los más indecentes versos cantados en indescifrables lenguas extranjeras y vulgares melodías, que son irradiadas a volúmenes descomunales en esa noche para mantener a la gente atontada. Concurrí en un santiemén, sabiendo que me iba a escandalizar, al Club Social y Deportivo La Figurita, donde se desarrollaba uno de estos bailes. Al ingresar al recinto no pude evitar asquearme con el bochornoso espectáculo que allí se llevaba a cabo. Hordas de hombres y mujeres de avanzada edad realizando las más obcenas coreografías al ritmo de canciones de reprobable moralidad. Estos vistiendo escandalosas camisas de colores y joyas que atentan contra todo criterio estético. Una aberración total! Inmediatamente me retiré del gimnasio para refugiarme en mi querido Cartago En Llamas, donde otra noche de truco, cassin y buseca me esperaba. Pero todo este alboroto no es lo peor, lo peor de esta orgía de obscenidades es el concepto implícito en su nombre: el concepto de nostalgia. Oh, Nostalgia que atrapas a la gente dentro de tus garras! Oh, Nostalgia que dejas atrapado a los más débiles en el pasado! Oh, Nostalgia que le ocultas el dorado presente y aún mejor futuro que nos espera! Es la Nostalgia sin lugar a dudas una de las cosas más menospreciadas por Nuestro Padre, considerándola un signo de debilidad imperdonable. Es con el propósito de corregir a los que concurrieron a estas fiestas que que se implementará el siguiente plan. Por una semana, los que concurrieron a alguno de estos bacanales, deberán usar "La Antiparra de la Vergüenza". Diseñada con total consentimiento y supervización de Tabaré en nuestras más calificadas factorías. Consiste en un par de antiparras (anminículo que impide a los caballos mirar hacia atrás) para caballos adaptadas a los seres humanos. Estas personas deberán usarlas las 24 horas durante una semana y deberán circular por la calle en cuatro patas, cual bestias nostalgiosas que son. Cualquier otro ciudadano que no este en esta situación estará habilitado para azotar a cualquiera de estas personas con el objeto que desee. Suena cruel y humillante, y Tabaré prefiere no recurrir a estos métodos, pero aún los más Misericordiosos deben volver su mano de hierro a veces para educar a estos viles ignorantes del esplendor que se vive en estos días y que siguen añorando un oscuro pasado que debe ser borrado, de ahí la antiparra. Jamás mirar hacia atrás!
Acá en el barrio las B.P.E.S.B.A se han reunido de vuelta para hacer cumplir el nuevo edicto educador y cada miembro dispone de un látigo triple hecho de cuerdas de tosco cuero y el manual redactado por Nuestro Padre para la instalación y mantenimiento de "La Antiparra de la Vergüenza", ya que al estar construída en hierro y cuero y pesar alrededor de 8 kilos hace que requiera conocimientos previos para su instalación y mantenimiento. Concluyendo el relato debo mencionar y elogiar una vez más el gigantesco esfuerzo realizado por Tabaré y María Auxiliadora para mantener la sacra Pax Tabárea y el camino de las buenas costumbres.
Me despido hasta el próximo relato.
Siempre fieles!
jueves, 28 de agosto de 2008
martes, 19 de agosto de 2008
De mi partida, estadía y retorno.
He vuelto amigos y hermanos, fieles camaradas y mejores patriotas. Se preguntarán qué me mantuvo lejos de los manuscritos por tanto tiempo. Es mi reciente viaje por las lejanas tierras bárbaras conocidas como Europa el motivo de mi ausencia. De donde saca tanto dinero un humilde funcionario de Catastro como yo se preguntarán. Bueno, recuerdan aquel choque que sufrió mi citroneta marrón a causa de la espesa neblina producida por la reina bárbara Cristina? Resulta que mientras se producía el siniestro el Dr Marco Tulio Giménez, reconocido abogado civil residente y nativo de mi amado barrio de La Figurita, se encontraba en la inmediaciones del Cartago En Llamas. Este noble hombre, siempre vestido con su traje blanco y cargando entre manos amarillentas hojas con los edictos y legislaciones actuales, fue quien me convenció de realizar una demanda civil por daños materiales al cretino que conducía el bólido que embistió a mi muy apreciada citroneta marrón. Luego de largas jornadas en los tribunales, el pretor Korzeniak, encargado de impartir justicia, con total sabiduría concluyó que fui gravemente perjudicado por lo que el agresor debería pagarme una indemnización. Una mitad en metal, la otra en especias fue el pago. Luego de comercializar la segunda mitad por los distintos mercados citadinos, lo cual fue más fácil debido al empleo de mi dulce flauta y mis hipnóticos versos, pude al fin reunir el dinero necesario para emprender este viaje, destinado a la contemplación de lejanos mundos, al estudio de la brutal forma de vida bárbara y la inevitable comparación con la virtuosa vida que llevamos en estos Años Dorados bajo la tutela de Nuestro Padre.
Luego de tres semanas de viaje en una embarcación de nuestra imponente flota mercante, reina de los siete mares, luchando contra bestias marinas voraces, arrivé al fin a los territorios conocidos como Italia. En su ciudad capital, Roma, estuve varios días. Una ciudad sucia, ruidosa y llena de rufianes prontos para aprovecharse de un inofensivo funcionario público como yo. Sin mencionar las más variadas y pestilentes razas venidas de aún más lejanas tierras del lejano oriente. Luego de tanta inmundicia junta me subí a una de esas máquinas voladoreas infernales que ellos llaman aereoplanos para dirijirme a otra ciudad, París, capital de la Francia. Una nación cuyo regente es un vil hombrecito, quien vive entregado a los más vulgares placeres de la vida cortesana. Como quise huir desesperadamente cuando me enteré de todas sus fechorías! Pero me contuve y pensando en como hubiese actuado Nuestro Padre fue que logré resistir unos días en ese infierno de asfalto. Luego me subí a otro pájaro metálico para llegar a Londres, capital de Inglaterra. Estos territorios gobernados por una anciana decrépita de como 120 años, cabecilla del Estado y de una familia regada de luchas internas y escándalos de prostitución y drogas. Es que es lo que suele pasar cuando las mujeres se involucran en asuntos del Estado. Que terrible lugar para vivir! Fui perseguido por sus fuerzas represoras, lo que me llevó a huir rápidamente a Amsterdam, capital de Holanda. Una ciudad de pésima planificación urbanística. Testigo de esto son los pestilentes canales que zurcan la ciudad de la misma manera que las arrugas lo hacen en la cara de Reinaldo Gargano, nuestro Presidente de la Asamblea de los Gerontes. Cabe destacar aquí lo aterrador que resulta escuchar continuamente esos indescifrables vocablos bárbaros, probablemente producto de el continuo consumo de una hierba que mantiene alienados a sus habitantes. Es que no sorprende nada de esto. Es lo menos que se puede esperar de una nación que tiene estrechas relaciones con nuestros eternos enemigos de Argentina. Máxima, una plebeya argentina, utilizando los más bajos recursos de la seducción femenina, que contradicen la pura moral promulgada por Tabaré, logró conquistar a un miembro de la realeza holandesa, lo que produjo estos estrechos lazos entre ambas naciones. Ya no soportaba más estar tan lejos de mi barrio y de cualquier territorio gobernado por Tabaré. Fue allí que me embarqué de nuevo en una travesía de proporciones épicas que me condujo nuevamente hasta nuestra bahía sagrada.
Regresando a mi hogar logro divisar a lo lejos una muchedumbre apelotonada en la puerta de mi morada. Eran nada más y nada menos que mis vecinos de La Figurita. Estaba Aristófanes Tolomeo Gutiérrez, Nelly Sosa, Publio Cornelio Méndez y toda la barra querida del Cartago en LLamas. Ya se escuchaba la chisporroteante grasa de las frituras de Nelly, ya se olfateaban las profundas e intranquilas pitadas de los cientos de Casino que se fumó Aristófanes Tolomeo Gutiérrez y ya podía ir sintiendo el dulce repiqueteo de las bolas del cassin del Cartago en Llamas. Al día siguiente todo estaba como siempre. Aristófanes Tolomeo Gutiérrez ya se encontraba en la puerta de su casa practicando sus acostumbrados movimientos calisténicos, siempre con un casino entre los labios y vistiendo su traje de ejercicios estilo siglo XIX que su abuelo pasó de generación en generación. Yo encendí la citroneta marrón, y luego de algunos segundos de contemplar ese incomparable sonido, emprendí viaje hacia la oficina de Catastro. Luego de una cálida bienvenda por parte de mis compañeros agaché la cabeza y comencé otra emocionante jornada laboral, certificando mapas catastrales, inspeccionando licencias y recurrieno infinitas veces a los amarronados y polvorientos libracos de normativas jurídicas. Me encontraba de vuelta en este paraíso terrenal gobernado por La Virtud personificada. Me encontraba a salvo y seguro.
Hasta la próxima entrega!
Siempre fieles!
Luego de tres semanas de viaje en una embarcación de nuestra imponente flota mercante, reina de los siete mares, luchando contra bestias marinas voraces, arrivé al fin a los territorios conocidos como Italia. En su ciudad capital, Roma, estuve varios días. Una ciudad sucia, ruidosa y llena de rufianes prontos para aprovecharse de un inofensivo funcionario público como yo. Sin mencionar las más variadas y pestilentes razas venidas de aún más lejanas tierras del lejano oriente. Luego de tanta inmundicia junta me subí a una de esas máquinas voladoreas infernales que ellos llaman aereoplanos para dirijirme a otra ciudad, París, capital de la Francia. Una nación cuyo regente es un vil hombrecito, quien vive entregado a los más vulgares placeres de la vida cortesana. Como quise huir desesperadamente cuando me enteré de todas sus fechorías! Pero me contuve y pensando en como hubiese actuado Nuestro Padre fue que logré resistir unos días en ese infierno de asfalto. Luego me subí a otro pájaro metálico para llegar a Londres, capital de Inglaterra. Estos territorios gobernados por una anciana decrépita de como 120 años, cabecilla del Estado y de una familia regada de luchas internas y escándalos de prostitución y drogas. Es que es lo que suele pasar cuando las mujeres se involucran en asuntos del Estado. Que terrible lugar para vivir! Fui perseguido por sus fuerzas represoras, lo que me llevó a huir rápidamente a Amsterdam, capital de Holanda. Una ciudad de pésima planificación urbanística. Testigo de esto son los pestilentes canales que zurcan la ciudad de la misma manera que las arrugas lo hacen en la cara de Reinaldo Gargano, nuestro Presidente de la Asamblea de los Gerontes. Cabe destacar aquí lo aterrador que resulta escuchar continuamente esos indescifrables vocablos bárbaros, probablemente producto de el continuo consumo de una hierba que mantiene alienados a sus habitantes. Es que no sorprende nada de esto. Es lo menos que se puede esperar de una nación que tiene estrechas relaciones con nuestros eternos enemigos de Argentina. Máxima, una plebeya argentina, utilizando los más bajos recursos de la seducción femenina, que contradicen la pura moral promulgada por Tabaré, logró conquistar a un miembro de la realeza holandesa, lo que produjo estos estrechos lazos entre ambas naciones. Ya no soportaba más estar tan lejos de mi barrio y de cualquier territorio gobernado por Tabaré. Fue allí que me embarqué de nuevo en una travesía de proporciones épicas que me condujo nuevamente hasta nuestra bahía sagrada.
Regresando a mi hogar logro divisar a lo lejos una muchedumbre apelotonada en la puerta de mi morada. Eran nada más y nada menos que mis vecinos de La Figurita. Estaba Aristófanes Tolomeo Gutiérrez, Nelly Sosa, Publio Cornelio Méndez y toda la barra querida del Cartago en LLamas. Ya se escuchaba la chisporroteante grasa de las frituras de Nelly, ya se olfateaban las profundas e intranquilas pitadas de los cientos de Casino que se fumó Aristófanes Tolomeo Gutiérrez y ya podía ir sintiendo el dulce repiqueteo de las bolas del cassin del Cartago en Llamas. Al día siguiente todo estaba como siempre. Aristófanes Tolomeo Gutiérrez ya se encontraba en la puerta de su casa practicando sus acostumbrados movimientos calisténicos, siempre con un casino entre los labios y vistiendo su traje de ejercicios estilo siglo XIX que su abuelo pasó de generación en generación. Yo encendí la citroneta marrón, y luego de algunos segundos de contemplar ese incomparable sonido, emprendí viaje hacia la oficina de Catastro. Luego de una cálida bienvenda por parte de mis compañeros agaché la cabeza y comencé otra emocionante jornada laboral, certificando mapas catastrales, inspeccionando licencias y recurrieno infinitas veces a los amarronados y polvorientos libracos de normativas jurídicas. Me encontraba de vuelta en este paraíso terrenal gobernado por La Virtud personificada. Me encontraba a salvo y seguro.
Hasta la próxima entrega!
Siempre fieles!
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