martes, 19 de agosto de 2008

De mi partida, estadía y retorno.

He vuelto amigos y hermanos, fieles camaradas y mejores patriotas. Se preguntarán qué me mantuvo lejos de los manuscritos por tanto tiempo. Es mi reciente viaje por las lejanas tierras bárbaras conocidas como Europa el motivo de mi ausencia. De donde saca tanto dinero un humilde funcionario de Catastro como yo se preguntarán. Bueno, recuerdan aquel choque que sufrió mi citroneta marrón a causa de la espesa neblina producida por la reina bárbara Cristina? Resulta que mientras se producía el siniestro el Dr Marco Tulio Giménez, reconocido abogado civil residente y nativo de mi amado barrio de La Figurita, se encontraba en la inmediaciones del Cartago En Llamas. Este noble hombre, siempre vestido con su traje blanco y cargando entre manos amarillentas hojas con los edictos y legislaciones actuales, fue quien me convenció de realizar una demanda civil por daños materiales al cretino que conducía el bólido que embistió a mi muy apreciada citroneta marrón. Luego de largas jornadas en los tribunales, el pretor Korzeniak, encargado de impartir justicia, con total sabiduría concluyó que fui gravemente perjudicado por lo que el agresor debería pagarme una indemnización. Una mitad en metal, la otra en especias fue el pago. Luego de comercializar la segunda mitad por los distintos mercados citadinos, lo cual fue más fácil debido al empleo de mi dulce flauta y mis hipnóticos versos, pude al fin reunir el dinero necesario para emprender este viaje, destinado a la contemplación de lejanos mundos, al estudio de la brutal forma de vida bárbara y la inevitable comparación con la virtuosa vida que llevamos en estos Años Dorados bajo la tutela de Nuestro Padre.
Luego de tres semanas de viaje en una embarcación de nuestra imponente flota mercante, reina de los siete mares, luchando contra bestias marinas voraces, arrivé al fin a los territorios conocidos como Italia. En su ciudad capital, Roma, estuve varios días. Una ciudad sucia, ruidosa y llena de rufianes prontos para aprovecharse de un inofensivo funcionario público como yo. Sin mencionar las más variadas y pestilentes razas venidas de aún más lejanas tierras del lejano oriente. Luego de tanta inmundicia junta me subí a una de esas máquinas voladoreas infernales que ellos llaman aereoplanos para dirijirme a otra ciudad, París, capital de la Francia. Una nación cuyo regente es un vil hombrecito, quien vive entregado a los más vulgares placeres de la vida cortesana. Como quise huir desesperadamente cuando me enteré de todas sus fechorías! Pero me contuve y pensando en como hubiese actuado Nuestro Padre fue que logré resistir unos días en ese infierno de asfalto. Luego me subí a otro pájaro metálico para llegar a Londres, capital de Inglaterra. Estos territorios gobernados por una anciana decrépita de como 120 años, cabecilla del Estado y de una familia regada de luchas internas y escándalos de prostitución y drogas. Es que es lo que suele pasar cuando las mujeres se involucran en asuntos del Estado. Que terrible lugar para vivir! Fui perseguido por sus fuerzas represoras, lo que me llevó a huir rápidamente a Amsterdam, capital de Holanda. Una ciudad de pésima planificación urbanística. Testigo de esto son los pestilentes canales que zurcan la ciudad de la misma manera que las arrugas lo hacen en la cara de Reinaldo Gargano, nuestro Presidente de la Asamblea de los Gerontes. Cabe destacar aquí lo aterrador que resulta escuchar continuamente esos indescifrables vocablos bárbaros, probablemente producto de el continuo consumo de una hierba que mantiene alienados a sus habitantes. Es que no sorprende nada de esto. Es lo menos que se puede esperar de una nación que tiene estrechas relaciones con nuestros eternos enemigos de Argentina. Máxima, una plebeya argentina, utilizando los más bajos recursos de la seducción femenina, que contradicen la pura moral promulgada por Tabaré, logró conquistar a un miembro de la realeza holandesa, lo que produjo estos estrechos lazos entre ambas naciones. Ya no soportaba más estar tan lejos de mi barrio y de cualquier territorio gobernado por Tabaré. Fue allí que me embarqué de nuevo en una travesía de proporciones épicas que me condujo nuevamente hasta nuestra bahía sagrada.
Regresando a mi hogar logro divisar a lo lejos una muchedumbre apelotonada en la puerta de mi morada. Eran nada más y nada menos que mis vecinos de La Figurita. Estaba Aristófanes Tolomeo Gutiérrez, Nelly Sosa, Publio Cornelio Méndez y toda la barra querida del Cartago en LLamas. Ya se escuchaba la chisporroteante grasa de las frituras de Nelly, ya se olfateaban las profundas e intranquilas pitadas de los cientos de Casino que se fumó Aristófanes Tolomeo Gutiérrez y ya podía ir sintiendo el dulce repiqueteo de las bolas del cassin del Cartago en Llamas. Al día siguiente todo estaba como siempre. Aristófanes Tolomeo Gutiérrez ya se encontraba en la puerta de su casa practicando sus acostumbrados movimientos calisténicos, siempre con un casino entre los labios y vistiendo su traje de ejercicios estilo siglo XIX que su abuelo pasó de generación en generación. Yo encendí la citroneta marrón, y luego de algunos segundos de contemplar ese incomparable sonido, emprendí viaje hacia la oficina de Catastro. Luego de una cálida bienvenda por parte de mis compañeros agaché la cabeza y comencé otra emocionante jornada laboral, certificando mapas catastrales, inspeccionando licencias y recurrieno infinitas veces a los amarronados y polvorientos libracos de normativas jurídicas. Me encontraba de vuelta en este paraíso terrenal gobernado por La Virtud personificada. Me encontraba a salvo y seguro.
Hasta la próxima entrega!
Siempre fieles!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh mi gran y adorado compatriota! Cuán feliz siéntese uno ante semejante muestra de devoción y reverencia ante nuestra patria, y más viniendo de alguien como usted, que ha visto mundo y ha olfateado los más desagradables olores de las temidas y misteriosas tierras transoceánicas del norte. Dícese que muchos no vuelven de allí, pues es en esos lugares donde reina el desconcierto y la confusión, y los habitantes de los susodichos territorios yacen vulnerables ante los caprichos y fechorías de quienes los gobiernan, abominables seres monstruosos y despiadados, sedientos de oro y de poder, corrompidos por las sucias garras de la barbarie más vil y putrefacta.
Pero, mi buen amigo y delicado miembro de esta soberana sociedad sureña, también yo, para su noticia, me he embarcado hacia el norte transoceánico, y he animádome a experimentar de cerca los crueles abusos de los mismos lugares que sus nobles y venerables sandalias han pisado, y es más, he estado en el más temible y maligno de todos esos pueblos: Hispania.
Es en este lugar donde toda la realidad yace invertida, y en lugar de tener un sólo gobernante, generoso y gentilhombre, tal como nuestro derecho consuetudinario indica, tienen dos cabezas monstruosas al frente de su nación: una autoproclamada noble, y otra presidencialista. Ni es necesario detallar el desconcierto que reina en Hispania ante semejante puja magalománica, que ha convertido al pueblo en una horda de sucios simios incivilizados, con un hambre voraz y una fealdad indescriptible, realidad ante la que nuestra amada y sabia encargada de desarrollo social caería infartada ante la falta de soluciones visibles.
Pero también yo he experimentado la ruborización por la felicidad que es volver a nuestras incomparables tierras, y ahora me siento seguro en mi morada escribiendo estas líneas, que estés donde estés, espero que recibas con euforia y felicidad de tener noticias de tu buen amigo, Federicles.
Hasta pronto mi buen compañero!

Andreacles dijo...

"Ni es necesario detallar el desconcierto que reina en Hispania ante semejante puja magalománica, que ha convertido al pueblo en una horda de sucios simios incivilizados, con un hambre voraz y una fealdad indescriptible, realidad ante la que nuestra amada y sabia encargada de desarrollo social caería infartada ante la falta de soluciones visibles."

No paro de reírme. Que divertido burlarse de los españoles. Esas bestias...