viernes, 8 de febrero de 2008

De los orígenes y presente de El Carnaval

Oh Carnaval! Auspiciado por el poderoso Momo y llevado a cabo por Nuestro Padre!
Atribuido falsamente según las tradiciones a los primeros pobladores negros de
nuestras tierras, falsamente digo, porque no fueron ellos los que combinaron los tres tambores sagrados para crear nuestro candombe, fue nada más y nada menos que Tabaré, Padre de la Patria, Primero Entre Iguales.

Fue un día de verano, mientras recorría los encantados bosques de La Teja, cuando la barriada sagrada estaba cubierta por densos bosques, habitados por ninfas y las más bellas doncellas vírgenes y criaturas salvajes, que descubrió el poder de los tres tambores. Junto con su inseparable hermano, Jorge "El Perro" Vázquez, se encontraba aquella tarde deambulando por entre los árboles y lianas, entonando canciones de bellos versos que parecían compuestas por el mismísimo Orfeo, cuando de pronto una aparición espectral estremeció a Su hermano. Era una débil sombra, una fantasmagórica presencia que logró intimidar a Jorge, sólo a este último, porque Nuestro Padre, aún siendo un infante, desconocía el significado de la palabra miedo. En seguida se adelantó Tabaré exigíendole con total cortesía a aquella sombra que revelara su identidad. De pronto una voz como salida del más allá se escuchó. La sombra era nada más y nada menos que "El Negro" Ansina, deidad de los bosques del sur, patrono de la yerba mate, que suele aparecerse por los bosques encantados persiguiendo damiselas bajo la forma de un macho cabrío. Con la fiereza de un león Nuestro Padre demandó el por qué de tal aparición. Ansina procedió entonces a explicar las razones, fue breve. Con un simple movimiento de su cetro de madera de yerbal hizo aparecer tres tambores y sólo estas palabras pronunció: "Estos tres instrumentos le darán infinita felicidad y sabiduría al que algún día será tu pueblo", y así como apareció se esfumó abruptamente.

Los días siguientes fueron de reflexión para Tabaré. Cómo podría ignorar tal advertencia? Al cabo de meses se volvió un hábil ejecutante, desarrollando una técnica sin precedentes. Con sólo pocos años de vida, Nuestro Padre, se daba cuenta del poder hipnótico que tenían estos vibrantes objetos sobre las gentes simples.

Así es como todos los veranos el Imperio se involucra en los festejos conocidos como Carnaval, para conmemorar aquel episodio aquella tarde de verano es que Su Pueblo se viste de gala, para agradecerle por las alegrías brindadas por Su Persona.

Este año no fue la escepción. Se encontraba Nuestro Padre sentado en Su Trono ubicado en el centro de la calle Isla de Flores, contemplando majestuosamente el mencionado desfile. Su sillón al lado de el de La Matriarca, las más bellas esclavas abanicándole incesantemente mientras degusta delicioso vino con miel y especias en su copa de oro y marfil además de sus magistrados y senadores de confianza que se ubican cerca de Él, conforman el soberbio marco alrededor de Su Persona. Las comparsas desfilan incesantemente sobre la mencionada calle deleitando a la masa presente que arroja agua y papel molido a sus pares.

Uniforme y continuo parece el desfile en su mayoría pero no es así al pasar por frente al palco imperial. La estridente e hipnótica música se detiene, el estado de trance que experimentan los participantes se detiene, no vuela ni una mosca porque todos rinden tributo a Nuestro Padre en ese instante, levantando la mirada y el puño derecho dirigiéndolos hacia Tabaré haciendo que este de la señal de satisfacción levantando su mano derecha con la palma apuntando a los que desfilan. Sólo un insante después de bajar Su mano el fervor, y la incesante energía continúa, acentuadas estas virtudes por semejante gesto.

El pueblo festeja sin cesar porque a Él le debemos la Era de Oro en que vivimos, de abundancia, prosperidad y felicidad sin límites.
Siempre fieles!

4 comentarios:

old jock dijo...

fantabulantástico!

Nadia Navarro dijo...

Ja! La verdad es que nunca había entrado a este blog, pero ahora que tengo conocimiento del mismo, no me quiero perder ni una sola actualización.
El Santo Padre Tabaré ha de ser halagado hasta la muerte ocasionada por risa crónica.
Al mismo tiempo, recuerdo las palabras de otro padre, mi padre biológico (que como TODOS sabemos, nunca va a superar al Supremo Padre Tabaré en bondad, misericordia y sabiduría) apenas había asumido nuestro Santísimo Señor en gran fiesta gran...
En medio de alegóricos cantos del Aleluia más sagrado, nuestro Máximo Líder, con los brazos extendidos hacia el Cielo en señal de victoria, sonreía misericordiosamente hacia las multidades que habían concurrido desde lejanas -y no tan lejanas tierras- hasta el Palacio Real Legislativo.
Fue ahí cuando mi padre dijo:

-¡Ved allí, hija mía, al Santo, al Santo Tabaré en plena Iluminación!-.


Y ahí comprendí todo.
Todo.

Nadia Navarro dijo...

Vale hombre, digame, ¿le molesta que haya puesto su blog en la blogolista del blog de mi autoría?
Pues, vale... Es que esto está de puta madre.

Nadia Navarro dijo...

Sí, soy la misma, pero por aquí muy pocos me conocen por el flog...
Shhh.
:)