"Lo prometido es deuda" simpre dice mi vecino Aristófanes Tolomeo Gutiérrez, hombre sabio aunque de toscas costumbres. Lo cito porque tiene razón, debo hace semanas la continuación de los relatos sobre la celebración del 68 Aniversario de Nuestro Padre. Esta vez me concentraré en la intimidad de los festejos llevados a cabo en el Palacio Imperial junto con Su familia, Su Estado Mayor y demás magistrados y legisladores que componen su séquito.
Era una noche de verano calma y cálida. Mi querido barrio de La Figurita se encontraba como siempre. Ya se sentía en el aire el olor a los guisos de Nelly Sosa, mi vecina y colega que trabaja en División Tránsito de la IMM, y ya Don Aristófanes Tolomeo Gutierrez estaba un tanto embriagado jugando una carambola en el bar Cartago En LLamas que es administrado por el queridísimo Publio Cornelio Méndez. Pero en realidad era un día especial, era nada más y nada menos el aniversario de Tabaré. Tomé mi flauta, me subí a mi citroneta marrón y me dirigí hacia el Palacio Imperial.
Al acercarse la vista era imponente, como era de esperarse. Tuve que insistir para poder entrar a la fiesta, explicar que lo que me llevaba a concurrir era simplemente cantar la canción compuesta en honor a Nuestro Padre, titulada "Oh Tabaré El Misericordioso, dadnos pan Padre", y que mi flauta era para embellecer tan nobles versos. Tarea difícil fue persuadir a la fiera Guardia Imperial de mis benévolas intenciones pero lo logré al fin.
Sólo pasar por ese maravilloso umbral de mármol y lapislázuli, que parecía creado por el mismísimo Jano, bastaba para contemplar la belleza única del Palacio Imperial. De una opulencia digna del poder de Nuestro Padre, pero a la vez de una sobriedad y nobleza única, virtudes que se oponen muchas veces a la opulencia y sólo hombres tan virtuosos como Tabaré saben equilibrar con justicia y sabiduría a estas.
Y de pronto ahí me encontraba, en el atrio del Palcio Imperial, repleto de columnas y estatuas de mármol. Decenas de personas se encontraban allí incluidos Nuestro Padre y La Matriarca. Vino, carnes y las más exóticas frutas de todos los rincones del Imperio conformaban los entremeses ofrecidos a los invitados. El reconocido y consagrado bufón de la corte conocido como "El Canario" Luna también se encontraba cantando para los invitados y danzando cual Fauno completamente ebrio por el vino. También el grupo de teatro conocido como Los Diablos Verdes, el favorito de Nuestro Padre, se encontraba actuando para homenajear a Tabaré.
La ansiedad se apoderaba de mi y cuanto antes quería interpretar mi canción. El obeso liberto, Sergio "Trimalción" Puglia, un hombre que vive para y por el placer en sus más diversas formas, organizador de extravagantes bacanales, quien estaba a cargo del mismo, me permitió al fin interpretar mi canción con mi flauta. Me subo al escenario y ahí comenzó.
"Oh Tabaré El Misericordioso, dadnos pan Padre"
(introducción de flauta de 15 minutos)
Oh Padre que gobiernas las tierras
antes ajenas
pero que ahora son nuestras
Oh Padre que conquistaste los mares
que bañan estos lares
Oh Padre, calmad nuestros pesares
(pasaje de flauta de 5 minutos)
De Júpiter el rayo, de Baco el vino
Que sea tuyo el trigo
por eso digo
(estribillo)
Oh Padre Misericordioso
Sé piadoso
Y dadnos pan padre
Calmad nuestra hambre
(sólo de flauta de 20 minutos)
Oh Tabaré El Misericordioso
de los hombres el más virtuoso
El pueblo te aclama porque te ama
Y por la templanza de tan noble alma
es que tu pueblo toma las armas
Oh Padre, Andreacles te canta
(pasaje de faluta de 5 minutos)
De Juno el ganso, de Vulcano el fuego
Que sea tuyo el centeno
por eso cuento
Oh Padre Misericordioso
Sé piadoso
Y dadnos pan padre
Calmad nuestra hambre
(cierre de faluta de 15 minutos)
Al terminar, un corto silencio se apoderó del recinto, pero al instante este cesó sepultándose en ensordecedores aplausos y ovaciones. Me sentí orgulloso de haber tocado el corazón de tan virtuosas y nobles personas.
Luego de algunos minutos de aplausos estos se fueron apagando hasta que de pronto sólo uno se escuchaba. Era nada más y nada menos que el de Jorge "El Perro" Vázquez, hermano de Tabaré. Al grito de un irónico "bravo bravo" ,mientras batía las palmas, hizo que el lugar volviera al más perpetuo silencio dirigiéndose todas las miradas hacia él, inclusive la de Nuestro Padre. Se notaba en sus ojos el descontento y un profundo dolor. La envidia emanaba de sus ojos entrecerrados y grises y la preocupación de Tabaré era de notar mientras yacía en una tensa calma sobre su trono...
Dejaré para los próximos días la continuación de este relato. La tragedia cayó sobre la Familia Imperial en esa maravillosa noche. Y es en la parte III donde describiré lo acontecido luego de mi actuación.
Siempre fieles!
viernes, 22 de febrero de 2008
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4 comentarios:
El tema dura al menos una hora, y tuve el placer de escuchar su concierto en un bar ya no existente llamado Mincho, señor Andreacles, hace ya más de un año. También he escuchado un intérprete cantando su oda, en el Bar Avenida, pero jamás habrán cuerdas vocales como las suyas, debo decir.
El Perro este es tupa todavía, y debe estar planeando algún ataque con los subversivos. Cortémosle la mano, como al manco bengoa (CAYO EL MANCO BENGOA!!!), y hagámosela ingerir en un caldo de perro, para honrar su condición.
Jajaja!!!!
Ud tiene una cretividad para las más variadas crueldades que es envidiable Perro.
Recuerdo aquellos toques en el Mincho. Me pagaban con sopa del Mincho. Todo un elíxir de vida, alimento de legionario.
Es el perro! que planea sembrar escandalos políticos para poner al senado y a la plebe en contra de los logros de nuestro padre en las fronteras.
Además robó el estandarte nacional condenando a nuestra república a la más dura humillación.
¡Usted es todo un trovador, señor Andreacles!
Si hubiera sabido de este evento con antelación, gustosa hubiese asistido al evento con tal de escuchar semejantes versos.
Le mando un caluroso saludo, cuidesé (especialmente de aquellos opositores melindrosos que no dudan ni un segundo en tratar de derrocar tristemente por la oratoria mediática -y barata- a nuestro sensei supremo).
Hasta pronto!
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